Tras equivocarte, pensar que nada tiene sentido, volver a empezar, acabar con los problemas, aprender de tus errores y dejar de llorar, llega ese momento, en el que, recuperas la ilusión, vuelves a sonreír, pero temes el volver a caer y que todo se vaya a la mierda. Bueno, eso es un riesgo que hay que correr. No todo sale bien. Pero todo tiene un final felíz.
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