lunes, 27 de junio de 2011

Sensaciones sin control

No es fácil de describir lo que sientes cuando subes a un escenario a bailar. Cada experiencia en él supongo que será diferente. Yo sólo sé que en el momento que mi pie toca el suelo, mi corazón estalla derepente y late sin parar, mi cuerpo reacciona ante ello, tengo calor, mucho calor. Miles de miradas estan puestas en tí, sólo en ti. Todo debe ser preciso, perfecto, coordinado, debemos formar un conjunto. Los focos me impiden ver más allá de las primeras filas. Necesito concentración, es imprescindible. No preocuparme por el vestuario, pero sí de mis movimientos, de el espacio calculado en el que me encuentro. Debo acordar mi expresión con cada paso, tengo que disfrutar y relajarme. Sentir la música en lo más profundo de mi corazón, la adrenalina... por las nubes. Mi lenguaje corporal cambia cada segundo, sensual, correcta, divertida, chula, burlona, triste, melancólica. Todo ello debe expresarlo una simple mirada, un simple gesto con la cara. Debo respirar en los momentos precisos, tengo que cumplir las normas del ritmo. Poner en práctica mi memoria, saber que debo hacer a continuación. No preocuparme de nada, vaciar la mente, pero estar atenta a millones de detalles. Estar atenta a los que bailan a tu alrededor. Y piensas: "Me estoy comiendo el mundo". Y si fallas, disimularlo, como sea, nadie  lo notará, se rompe la concentración. "Todo a la mierda", piensas. Pero no, hay que seguir adelante, demostrar lo que vales, lo que te has  trabajado. Hay que dejarse la piel en el escenario, si te duele algo, lo siento, te jodes. Son 5 minutos, ¿de sufrimiento?, ¿de placer?. Sientes que naces de nuevo, sientes que mueres por primera vez. Tienes ganas de gritar, de llorar, de acabar, y de que no termine nunca. Pasión en cada movimiento, sufrimiento, felicidad, amor, libertad...
Bailar... :)

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